El artista Juan Fuster (Elche, 1968) es, desde julio de 2010, el primer director artístico de la sala de exposiciones MAG – Mustang Art Gallery, ubicada en Elche, dentro de la nueva sede social del grupo industrial Mustang, propiedad de la familia Ros Aguilar. Esta sala de exposiciones está enclavada en su vestíbulo y cuenta con un muro de siete metros de altura por 18 de largo como soporte principal. En poco más de un año este espacio ha acogido proyectos de artistas como Kribi Heral (Alicante, 1967), Adrian García Gutiérrez(Marruecos, 1969 – reside en Madrid), Joan Saló Armengol (Barcelona, 1983), Juan de Marcos(Madrid, 1976), Marlon de Azambuja (Brasil, 1978 – reside en Madrid) y Víctor Cámara Merino (Francia, 1973 – reside en Orihuela). Ya en los próximos meses lo ocuparán las artistas Ana Soler (Sevilla, 1972) y Olga Diego Freises (Alicante, 1969). Por ahora, todos los proyectos presentados han sido producidos enteramente por la sala MAG, que cuenta para ello con la financiación de la Fundación Pascual Ros Aguilar. Esta fundación lleva el nombre del desaparecido empresario y propietario del grupo Mustang, Pascual Ros Aguilar, para quien, el tener dentro del nuevo edificio de su empresa un espacio multidisciplinar dedicado al arte era uno de sus sueños que finalmente no pudo ver cumplido, según comenta Juan Fuster al comienzo de la entrevista mantenida con Gustavo Pérez Diez de ARTEINFORMADO. Estas son sus respuestas.

ArteInformado (AI): ¿Qué razones llevaron al Grupo Industrial Mustang a abrir hace ahora un año MAG – Mustang Art Gallery?. Y, ¿qué papel desempeña en su gestión la Fundación Ros Aguilar?

Juan Fuster (JF): Yo creo que la sala es un valor añadido para la empresa, aporta unos valores de creatividad e innovación tanto a los usuarios habituales del edificio MTNG Experience como a los visitantes. Uno de los puntos fuertes desde el principio para la familia Ros era acercar el arte a un público que normalmente no entra en las salas de arte, que, por desconocimiento o falta de tiempo, no se acerca a los museos. Por eso se planteó la sala como un espacio público que no se puede eludir si entras en el edificio. El tener dentro del edificio un espacio multidisciplinar dedicado al arte era uno de los sueños de Pascual Ros Aguilar, cuyo nombre lleva la fundación y que no pudo ver el espacio en funcionamiento. La sala MAG es el único proyecto propio de la Fundación Pascual Ros Aguilar, que normalmente apoya a otros colectivos o entidades que realizan actividades de carácter social. Somos el brazo cultural de la fundación. La fundación provee de fondos al espacio y da cobertura administrativa al proyecto.

AI: ¿Cómo es el espacio expositivo de que dispone Mustang Art Gallery?. ¿Qué elementos diferenciadores destacarías de él?.

JF: Es un gran patio cubierto en el corazón del edificio, conectado con todas las plantas y el hall, pues estamos dentro de un contenedor diáfano. Sin fronteras a la hora de plantear los montajes, un gran muro de ladrillo de 7 metros de altura por 18 de largo preside el espacio. Además es una sala polivalente con un pequeño escenario donde se realizan charlas, talleres y conciertos. La falta de ortodoxia de la sala en lugar de producir rechazo a los artistas, les plantea una búsqueda de soluciones que les motiva. Aun no he encontrado a un artista que no se sienta seducido por el espacio. Tiene múltiples puntos de vista desde diferentes alturas. El espacio induce al juego con el espectador.

AI: ¿Qué papel viene a cumplir este espacio periférico que es Mustang?.

JF: El espacio está apoyado por el Mustang Store que se encuentra a la entrada del edificio pero con un acceso exterior. En el Mustang store se reciben entre 60 y 70.000 visitas al año. Esto, aparte del movimiento normal de la empresa y la cafetería que tiene acceso visual a la sala, genera un público por sí solo. Además al encontrarnos en el entorno de un Parque Empresarial a mitad de camino entre Elche y Alicante nos convertimos en puente cultural entre las dos ciudades. Para mí el entorno empresarial donde estamos situados nos ofrece la posibilidad de realizar una labor de difusión y conocimiento del arte hacia las empresas. Algo tan necesario hoy en día que el entorno artístico trata de desligarse de las instituciones públicas. El ser una sala multidisciplinar nos permite vincular al espacio talleres, charlas y jornadas de empresa como las que lleva realizando el ceei en la sala a lo largo de este año.

AI: ¿En el apoyo que se lleva a cabo con los artistas que exponen en vuestro espacio se podría entender que adoptáis la figura de mecenas?.

JF: Bueno si como mecenazgo entendemos difusión y producción desinteresada económicamente hablando, pues sí. Lo que hasta el momento he tenido claro es que teníamos que ofrecer una condiciones dignas a los artistas, siempre dentro de nuestras posibilidades, nos preocupamos de la difusión, de los gastos que se producen por defecto en los montajes, las estancias y los viajes. La memoria anual es la herramienta que suple al catalogo, y cumple una función más dinámica de difusión que a mí me parece más acorde con los tiempos que corren.

AI: ¿Cómo se viene remunerando a los artistas que han desarrollado proyectos dentro del espacio?.

JF: La norma es que se compre una obra tras la finalización de cada proyecto, se acuerda un precio y vamos iniciando una colección. El tema de producciones funciona aparte de esta compra y existe un método de control para que todo vaya a la realización de los proyectos. Cuando el proyecto tiene un carácter efímero y no hay obra física que adquirir, se pagan unos honorarios por el servicio prestado al artista. Intentamos valorar la colaboración del artista al espacio y no a la inversa.

AI: ¿Cómo definirías conceptualmente la línea expositiva desarrollada por Mustang Art Gallery hasta la fecha?. ¿Qué tipo de proyectos artísticos interesan?.

JF: Siempre hemos hablado de arte emergente, que no quiere decir amateur. Intentamos apoyar a gente con unos índices de calidad altos, con cierta trayectoria, pero que siguen necesitando apoyos. El perfil lúdico es muy importante en la sala tanto por el espacio físico como por el hecho de que estamos intentando llegar a públicos más amplios, o sea que lo mediático acompaña al espacio. Después de un año sabemos que lo que mejor funciona en la sala son los proyectos con capacidad de invadir el espacio, y crear ese recorrido de juego.

AI: ¿Cuántos proyectos se desarrollan al año? ¿Son proyectos “ad hoc” financiados enteramente por Mustang Art Gallery?

JF: Se desarrollan 6, normalmente 3 con producción. Alrededor de ellos se realizan otro tipo de actividades. Cursos, visitas de colegios, talleres especializados etc? De momento nosotros los financiamos, aunque hay colaboraciones como la que se hizo con la Colección DKV: Arte y Salud en enero de este año. También este año se ha creado la beca de profesionalización “Puenting” en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de Altea.

AI: ¿Qué artistas han pasado por el espacio desde su puesta en funcionamiento hace ahora un año? ¿A quién veremos en los próximos meses?

JF: Inauguramos la sala con un artista de la zona, que representara muy bien la tendencia de la sala: Kribi Heral (Alicante, 1967) era perfecto y le dio ese aporte de participación con el espectador, con el show case. Luego vino Adrian García Gutiérrez(Marruecos, 1969 – reside en Madrid), que fue uno de los montajes que mejor se adaptaron al espacio, cuando fue pensado para otros espacios. Le siguió más tímidamente la obra de Joan Saló Armengol (Barcelona, 1983). Esto fue el 2010. La colección de dibujos de DKV inauguro el 2011, le dimos una oportunidad a la fotografía con Juan de Marcos (Madrid, 1976) y vino otra gran experiencia con el espacio a cargo de Marlon de Azambuja (Brasil, 1978 – reside en Madrid), que nos dio una visión más amplia de las posibilidades de la sala. Este verano hemos tenido la obra de Víctor Cámara Merino (Francia, 1973 – reside en Orihuela), que ha resultado un éxito para el público. Lo que queda de año lo ocuparan Ana Soler (Sevilla, 1972) y Olga Diego Freises(Alicante, 1969). Las dos traen proyectos pensados para nosotros. Bueno, que sea una sorpresa.

AI: ¿Cuenta Mustang con una colección de arte privada?. ¿Cuántas obras la componen y de qué artistas?.

JF: Se está comenzando una colección, con la compra de obras a los artistas que pasan por el espacio, de momento esto es un poco tímido, creo que con el tiempo se entenderá mejor lo que puede representar una colección para la fundación, y se le irá dando mayor importancia. Es cuestión de recorrido. Los artistas son los mismos que han pasado por el espacio y algunas adquisiciones de artistas locales.

AI: ¿Como director artístico de este espacio cuáles son sus cometidos? ¿Qué objetivos se ha marcado alcanzar desde que asumió la dirección?

JF: Yo tengo un papel de programación y coordinación. Yo no soy crítico ni vengo de la gestión, pero como artista sí que soy, soy consciente de las lagunas y los defectos que encuentras en el sistema. Lo que sí que se ha pretendido desde el principio es tener una presencia como espacio en el recorrido de arte joven nacional, renovar el circuito de la provincia, evitando ser endogámicos, lo que no quiere decir que vayamos a despreciar a los artistas de la zona, de hecho se les va a apoyar no solo desde la exposición si no también desde otro tipo de actuaciones que llevamos a cabo como mesas redondas y jornadas para darlos a conocer o colaboraciones con comunicación para el uso de diseños de artistas en las cajas de Mustang. Y como decía al principio, el acercamiento del arte contemporáneo a un público más general.

AI: Como responsable de un espacio expositivo usted se convierte en prescriptor, lo mismo que le sucede a un galerista o un comisario. ¿Cómo valora esta función?.

JF: Bueno ya he dicho antes que vengo de la práctica artística. Pero como artista tengo un criterio. Más dirigido a la calidad que a las tendencias, de hecho mi formación es pictórica, y no quiere decir que la pintura vaya a dominar nuestra programación. Creo que mis “prescripciones” son una herramienta más a utilizar en el funcionamiento de la sala. También es imprescindible para darle personalidad a un espacio tener un criterio personal. Y la programación anual es algo así como una estrategia. Tiene unos porqués y unos cometidos. Creo que el instinto, entendiéndolo como un resultado de la experiencia, es fundamental y esconde también esas finalidades.

El artista Juan Fuster (Elche, 1968) es, desde julio de 2010, el primer director artístico de la sala de exposiciones MAG – Mustang Art Gallery, ubicada en Elche, dentro de la nueva sede social del grupo industrial Mustang, propiedad de la familia Ros Aguilar. Esta sala de exposiciones está enclavada en su vestíbulo y cuenta con un muro de siete metros de altura por 18 de largo como soporte principal. En poco más de un año este espacio ha acogido proyectos de artistas como Kribi Heral (Alicante, 1967), Adrian García Gutiérrez(Marruecos, 1969 – reside en Madrid), Joan Saló Armengol (Barcelona, 1983), Juan de Marcos(Madrid, 1976), Marlon de Azambuja (Brasil, 1978 – reside en Madrid) y Víctor Cámara Merino (Francia, 1973 – reside en Orihuela). Ya en los próximos meses lo ocuparán las artistas Ana Soler (Sevilla, 1972) y Olga Diego Freises (Alicante, 1969). Por ahora, todos los proyectos presentados han sido producidos enteramente por la sala MAG, que cuenta para ello con la financiación de la Fundación Pascual Ros Aguilar. Esta fundación lleva el nombre del desaparecido empresario y propietario del grupo Mustang, Pascual Ros Aguilar, para quien, el tener dentro del nuevo edificio de su empresa un espacio multidisciplinar dedicado al arte era uno de sus sueños que finalmente no pudo ver cumplido, según comenta Juan Fuster al comienzo de la entrevista mantenida con Gustavo Pérez Diez de ARTEINFORMADO. Estas son sus respuestas.

ArteInformado (AI): ¿Qué razones llevaron al Grupo Industrial Mustang a abrir hace ahora un año MAG – Mustang Art Gallery?. Y, ¿qué papel desempeña en su gestión la Fundación Ros Aguilar?

Juan Fuster (JF): Yo creo que la sala es un valor añadido para la empresa, aporta unos valores de creatividad e innovación tanto a los usuarios habituales del edificio MTNG Experience como a los visitantes. Uno de los puntos fuertes desde el principio para la familia Ros era acercar el arte a un público que normalmente no entra en las salas de arte, que, por desconocimiento o falta de tiempo, no se acerca a los museos. Por eso se planteó la sala como un espacio público que no se puede eludir si entras en el edificio. El tener dentro del edificio un espacio multidisciplinar dedicado al arte era uno de los sueños de Pascual Ros Aguilar, cuyo nombre lleva la fundación y que no pudo ver el espacio en funcionamiento. La sala MAG es el único proyecto propio de la Fundación Pascual Ros Aguilar, que normalmente apoya a otros colectivos o entidades que realizan actividades de carácter social. Somos el brazo cultural de la fundación. La fundación provee de fondos al espacio y da cobertura administrativa al proyecto.

AI: ¿Cómo es el espacio expositivo de que dispone Mustang Art Gallery?. ¿Qué elementos diferenciadores destacarías de él?.

JF: Es un gran patio cubierto en el corazón del edificio, conectado con todas las plantas y el hall, pues estamos dentro de un contenedor diáfano. Sin fronteras a la hora de plantear los montajes, un gran muro de ladrillo de 7 metros de altura por 18 de largo preside el espacio. Además es una sala polivalente con un pequeño escenario donde se realizan charlas, talleres y conciertos. La falta de ortodoxia de la sala en lugar de producir rechazo a los artistas, les plantea una búsqueda de soluciones que les motiva. Aun no he encontrado a un artista que no se sienta seducido por el espacio. Tiene múltiples puntos de vista desde diferentes alturas. El espacio induce al juego con el espectador.

AI: ¿Qué papel viene a cumplir este espacio periférico que es Mustang?.

JF: El espacio está apoyado por el Mustang Store que se encuentra a la entrada del edificio pero con un acceso exterior. En el Mustang store se reciben entre 60 y 70.000 visitas al año. Esto, aparte del movimiento normal de la empresa y la cafetería que tiene acceso visual a la sala, genera un público por sí solo. Además al encontrarnos en el entorno de un Parque Empresarial a mitad de camino entre Elche y Alicante nos convertimos en puente cultural entre las dos ciudades. Para mí el entorno empresarial donde estamos situados nos ofrece la posibilidad de realizar una labor de difusión y conocimiento del arte hacia las empresas. Algo tan necesario hoy en día que el entorno artístico trata de desligarse de las instituciones públicas. El ser una sala multidisciplinar nos permite vincular al espacio talleres, charlas y jornadas de empresa como las que lleva realizando el ceei en la sala a lo largo de este año.

AI: ¿En el apoyo que se lleva a cabo con los artistas que exponen en vuestro espacio se podría entender que adoptáis la figura de mecenas?.

JF: Bueno si como mecenazgo entendemos difusión y producción desinteresada económicamente hablando, pues sí. Lo que hasta el momento he tenido claro es que teníamos que ofrecer una condiciones dignas a los artistas, siempre dentro de nuestras posibilidades, nos preocupamos de la difusión, de los gastos que se producen por defecto en los montajes, las estancias y los viajes. La memoria anual es la herramienta que suple al catalogo, y cumple una función más dinámica de difusión que a mí me parece más acorde con los tiempos que corren.

AI: ¿Cómo se viene remunerando a los artistas que han desarrollado proyectos dentro del espacio?.

JF: La norma es que se compre una obra tras la finalización de cada proyecto, se acuerda un precio y vamos iniciando una colección. El tema de producciones funciona aparte de esta compra y existe un método de control para que todo vaya a la realización de los proyectos. Cuando el proyecto tiene un carácter efímero y no hay obra física que adquirir, se pagan unos honorarios por el servicio prestado al artista. Intentamos valorar la colaboración del artista al espacio y no a la inversa.

AI: ¿Cómo definirías conceptualmente la línea expositiva desarrollada por Mustang Art Gallery hasta la fecha?. ¿Qué tipo de proyectos artísticos interesan?.

JF: Siempre hemos hablado de arte emergente, que no quiere decir amateur. Intentamos apoyar a gente con unos índices de calidad altos, con cierta trayectoria, pero que siguen necesitando apoyos. El perfil lúdico es muy importante en la sala tanto por el espacio físico como por el hecho de que estamos intentando llegar a públicos más amplios, o sea que lo mediático acompaña al espacio. Después de un año sabemos que lo que mejor funciona en la sala son los proyectos con capacidad de invadir el espacio, y crear ese recorrido de juego.

AI: ¿Cuántos proyectos se desarrollan al año? ¿Son proyectos “ad hoc” financiados enteramente por Mustang Art Gallery?

JF: Se desarrollan 6, normalmente 3 con producción. Alrededor de ellos se realizan otro tipo de actividades. Cursos, visitas de colegios, talleres especializados etc? De momento nosotros los financiamos, aunque hay colaboraciones como la que se hizo con la Colección DKV: Arte y Salud en enero de este año. También este año se ha creado la beca de profesionalización “Puenting” en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de Altea.

AI: ¿Qué artistas han pasado por el espacio desde su puesta en funcionamiento hace ahora un año? ¿A quién veremos en los próximos meses?

JF: Inauguramos la sala con un artista de la zona, que representara muy bien la tendencia de la sala: Kribi Heral (Alicante, 1967) era perfecto y le dio ese aporte de participación con el espectador, con el show case. Luego vino Adrian García Gutiérrez(Marruecos, 1969 – reside en Madrid), que fue uno de los montajes que mejor se adaptaron al espacio, cuando fue pensado para otros espacios. Le siguió más tímidamente la obra de Joan Saló Armengol (Barcelona, 1983). Esto fue el 2010. La colección de dibujos de DKV inauguro el 2011, le dimos una oportunidad a la fotografía con Juan de Marcos (Madrid, 1976) y vino otra gran experiencia con el espacio a cargo de Marlon de Azambuja (Brasil, 1978 – reside en Madrid), que nos dio una visión más amplia de las posibilidades de la sala. Este verano hemos tenido la obra de Víctor Cámara Merino (Francia, 1973 – reside en Orihuela), que ha resultado un éxito para el público. Lo que queda de año lo ocuparan Ana Soler (Sevilla, 1972) y Olga Diego Freises(Alicante, 1969). Las dos traen proyectos pensados para nosotros. Bueno, que sea una sorpresa.

AI: ¿Cuenta Mustang con una colección de arte privada?. ¿Cuántas obras la componen y de qué artistas?.

JF: Se está comenzando una colección, con la compra de obras a los artistas que pasan por el espacio, de momento esto es un poco tímido, creo que con el tiempo se entenderá mejor lo que puede representar una colección para la fundación, y se le irá dando mayor importancia. Es cuestión de recorrido. Los artistas son los mismos que han pasado por el espacio y algunas adquisiciones de artistas locales.

AI: ¿Como director artístico de este espacio cuáles son sus cometidos? ¿Qué objetivos se ha marcado alcanzar desde que asumió la dirección?

JF: Yo tengo un papel de programación y coordinación. Yo no soy crítico ni vengo de la gestión, pero como artista sí que soy, soy consciente de las lagunas y los defectos que encuentras en el sistema. Lo que sí que se ha pretendido desde el principio es tener una presencia como espacio en el recorrido de arte joven nacional, renovar el circuito de la provincia, evitando ser endogámicos, lo que no quiere decir que vayamos a despreciar a los artistas de la zona, de hecho se les va a apoyar no solo desde la exposición si no también desde otro tipo de actuaciones que llevamos a cabo como mesas redondas y jornadas para darlos a conocer o colaboraciones con comunicación para el uso de diseños de artistas en las cajas de Mustang. Y como decía al principio, el acercamiento del arte contemporáneo a un público más general.

AI: Como responsable de un espacio expositivo usted se convierte en prescriptor, lo mismo que le sucede a un galerista o un comisario. ¿Cómo valora esta función?.

JF: Bueno ya he dicho antes que vengo de la práctica artística. Pero como artista tengo un criterio. Más dirigido a la calidad que a las tendencias, de hecho mi formación es pictórica, y no quiere decir que la pintura vaya a dominar nuestra programación. Creo que mis “prescripciones” son una herramienta más a utilizar en el funcionamiento de la sala. También es imprescindible para darle personalidad a un espacio tener un criterio personal. Y la programación anual es algo así como una estrategia. Tiene unos porqués y unos cometidos. Creo que el instinto, entendiéndolo como un resultado de la experiencia, es fundamental y esconde también esas finalidades.